RENOVAR LA EDUCACIÓN PARA EL DESARROLLO DEL PAÍS
Un país que pone techos a la calidad de su educación superior es un país que reduce su visión de futuro. La educación superior es el componente clave que permite enlazarnos con la innovación, con el debate contemporáneo, con la ciencia, con el mañana. En un mundo sustentado cada vez más en la información y el conocimiento, la educación superior, la innovación y la investigación constituyen un aspecto nodal del desarrollo no sólo cultural, sino económico y también humano de una sociedad. El espacio de la educación superior permite recuperar saberes y avances producidos en distintos niveles del sistema, convirtiéndolos en valor agregado, posibilita articular aportes y permite también superar trabas. Este espacio privilegiado no puede ser precario pues ello ahondará aún más la crisis educativa que hoy nos aflige y que pone en entredicho los aprendizajes fundamentales de los niños y niñas peruanos. Estos aprendizajes requieren ser impulsados con nuevos enfoques sustentados en investigaciones nacionales e internacionales, requieren recuperar niveles de calidad a partir de maestros mejor formados en las universidades e institutos pedagógicos, y necesitan ser articulados con los conocimientos de la ciencia y la tecnología que hoy desarrollan los institutos superiores tecnológicos. Las instituciones de nivel superior no constituyen piezas desconectadas entre sí, deben concebirse como parte de un mismo sistema y de un mismo esfuerzo nacional. Tampoco deben concebirse como espacios terminales de educación para la obtención de un título o cartón. Su rol es por el contrario abrir los tiempos y oportunidades para seguir aprendiendo a lo largo de la vida. En un contexto donde afrontamos los retos de la globalización para producir ciencia y tecnología, para aprovechar la oportunidad de insertarnos mejor en el mundo, en momentos en que el Perú atraviesa una situación económicamente favorable, que nos muestran como un país en crecimiento con indicadores económicos en azul y en alza, el desafío de remontar la crisis de la educación superior se torna más urgente. Más aún cuando encontramos un notable desfase entre la educación básica y la educación superior y los requerimientos del desarrollo nacional. Es no sólo necesario, sino urgente reformar su marco legal e institucional, a fin de promover la mejora de su calidad y el aporte efectivo a la sociedad. Ello debe hacerse en el marco del Proyecto Educativo Nacional-PEN, asumido por el gobierno como política de Estado, en su quinto objetivo estratégico que señala la importancia de renovar el sistema de Educación Superior, tanto universitario como técnico-profesional, articulado al desarrollo. Contando ya con la ley y el reglamento del Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa-SINEACE, demandamos su efectivo e inmediato funcionamiento, otorgándole la partida presupuestal correspondiente y que la designación de los miembros de sus órganos operadores responda a criterios académicos y profesionales del más alto nivel, como garantía de la idoneidad y autonomía de sus juicios y decisiones en tan delicada función. La Educación Superior, como lo señala el PEN necesita una articulación más clara, ordenada y racional entre sus distintos componentes, garantizando el ejercicio de la autonomía combinada con un claro sentido de responsabilidad social en el que se fortalezca la formación técnico-profesional; para lo cual es necesario aprobar una Ley General de Educación Superior, que incluya la creación de un órgano rector autónomo que diseñe políticas para el desarrollo de esta etapa educativa y supervise su implementación. Manifestamos nuestra honda preocupación por la desactivación de la Comisión para la Acreditación de Facultades y Escuelas de Medicina-CAFME sin que se haya constituido aún el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Universitaria-CONEAU, que asumirá sus funciones, pues esta situación genera el peligro de apertura indiscriminada de nuevas escuelas y facultades de medicina sin garantía alguna de condiciones mínimas de calidad. Ante ello, creemos necesario reactivar la CAFME, dada la demora en el inicio del funcionamiento del CONEAU. Elevar el nivel de la Educación Superior implica la mejora remunerativa de los docentes por tanto debe darse cumplimiento a la Ley de Homologación. Ello sería una señal positiva en relación a la universidad pública, institución que no obstante su importancia para el desarrollo del capital social y humano, se halla totalmente postergada. Corresponde al gobierno asegurar en el Presupuesto General de la República 2008, la partida correspondiente para su cumplimiento. Lima, 25 de Noviembre de 2007
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