Vivienda
Cofopri y las viejas formas de hacer política
Por Diego Mendoza Neyra (Estudiante de Ingeniería Civil, UNI)
El ex presidente regional de Ayacucho, Omar Quezada (quien aún tiene que responder por graves acusaciones de corrupción durante su gestión), ha sido nombrado Director Ejecutivo de la Comisión de la Formalización de la Propiedad Privada-Cofopri por el actual gobierno aprista.
Desde su nacimiento, Cofopri ha pasado por diversos ministerios. Se creó en 1996 bajo la dirección del otrora Ministerio de la Presidencia, pasando luego a ser un ente consultor del Ministerio de Justicia. Finalmente, en nuestros días ha caído bajo la batuta del actual Ministro Hernán Garrido Lecca, en el ámbito del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento.
Durante la década de los 90, Cofopri se convirtió en una de las principales armas de popularidad del gobierno fujimorista. Uno de los padres intelectuales de dicha entidad, Edgardo Mosqueira (salido de las canteras del ILD de Hernando de Soto), fue posteriormente Ministro de la Presidencia y Ministro de Trabajo en las postrimerías de la dictadura.
A Mosqueira se le recuerda por su triste papel en el intento del Perú por salir de la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Al negarse el entonces Canciller de la República, Fernando de Tragzenies, Mosqueira fue el voluntario de presentar dicho pedido. Para ello, no llevó mayores argumentos que una encuesta donde se mostraba que la población estaba a favor del retiro del Perú de la competencia de la CIDH y en contra de la sentencia que dictó en el caso de los cuatro emerretistas chilenos.
En momentos en que el actual gobierno aprista se encuentra empecinado en regresar a las prácticas políticas fujimoristas que parecían enterradas en la memoria, es interesante recordar la forma en que el populismo, la violación del Estado de Derecho y la corrupción sistemática fueron los parámetros de la convivencia política en esos años. Entender el panorama en su conjunto es una forma interesante de poder evaluar los desempeños en su real magnitud.
En el PAI, el gobierno aprista planteó una cifra de titulaciones para los primeros seis meses que era claramente imposible de cumplir: 100 mil títulos de propiedad. Cofopri acaba de cerrar el 2006 con cerca de 82 mil títulos entregados durante todo el año. ¿Qué elementos tuvieron los técnicos apristas para considerar la posibilidad de entregar 100 mil títulos en los primeros seis meses de gestión? No lo sabemos, pero lo que sí podemos deducir es que el populismo y la demagogia, sin un claro criterio técnico, parecen estar de vuelta en las políticas de Estado. La designación de un personaje tan cuestionado como Omar Quezada al frente de dicha institución nos da muestras de ello.

